El arte romano reúne influencias griegas, etruscas y orientales.
a) Arquitectura: las obras públicas.
Se caracterizan por el carácter monumental y por su espíritu práctico. Utilizó la
arquitectura adintelada como los griegos, pero también la abovedada (utilizaron bóvedas
de medio cañón, de arista, cúpulas...). Junto a la columna –elemento fundamental en el
arte griego- usaron también el arco de medio punto.
Entre las obras de ingeniería destacan las calzadas, que fueron usadas hasta bien
entrada la Edad Moderna; los puentes como el puente de Alcántara para sortear
obstáculos naturales; los acueductos como el de Segovia o el de los Milagros en Mérida,
para abastecer de agua a las ciudades; los pantanos como el de Proserpina en Mérida...
En cuanto a los edificios para espectáculos hemos de reseñar los teatros, como el de
Mérida o Itálica; los anfiteatros o lugares para luchas de gladiadores y fieras, los de
Mérida, Tarragona e Itálica son los más monumentales; los circos, para las carreras de
cuadrigas como en Mérida, Córdoba o en Tarragona. Otros edificios importantes fueron
las termas, lugares destinados a baños. Como edificios religiosos destacan los templos,
copiados de los etruscos y los griegos, las ceremonias no se desarrollaban en su interior
sino en las escalinatas, por eso no eran grandes ni podían acoger a la multitud. Cuando
el cristianismo se convierte en religión oficial tomará como edificio la basílica, que
hasta entonces era un gran edificio pero con usos judiciales o mercantiles, de ahí saldrán
las iglesias.
b) La escultura.
Dentro de la estatuaria romana distinguimos dos tendencias: la escultura
idealizada de influencia griega cuando se representa a los dioses o a algunos
emperadores, y el retrato naturalista y realista cuando se representa a personajes
populares. Estas dos corrientes se mezclan entre sí y van evolucionando a lo largo de
todo el periodo romano. Las últimas representaciones son antinaturalistas:
desproporción, esquematismo, tosquedad... y anuncian ya lo que será la primera
escultura medieval. Junto al retrato destaca el relieve, que casi siempre tiene un carácter
narrativo, nos cuenta una historia, ya bien sea en un templo, en un sarcófago o en una
tumba.
c) La pintura.
Los romanos utilizaron la pintura al fresco, pero no se han conservado muchos
restos. La técnica que más ha perdurado ha sido el mosaico (opus teselatum), es decir, la representación en el suelo de dibujos mitológicos, costumbristas o geométricos que se
rellenaban con pequeñas piezas llamadas teselas.
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